Acorazado “Anáhuac”


Acorazado Pre-Dreadnought “Anáhuac” – Marina de Guerra de México

  • Tipo: Buque Acorazado de Defensa Costera
  • Botadura: 20 de Junio de 1898
  • Astillero: Société Nouvelles des Forges et Chantiers de la Mediterranée en La Seyne, Toulón (Francia)
  • Desplazamiento estándar: 3,162 toneladas
  • Desplazamiento a plena carga: 6,371 toneladas
    • Eslora: 81.50 metros
    • Manga: 14.40 metros
    • Puntal: 6.80 metros
    • Calado: 4.60 metros
  • Blindaje: cinturón blindado de 350 mm, 45 mm en el puente, 75 mm en las casamatas y 220 mm en las torretas principales
  • Armamento: 2 cañones Amstrong L/45 de 240 mm (2 x 1)
    4 cañones Amstrong L/50 de 120 mm (2 por banda)
    6 cañones Hotchkiss de 57 mm
    4 cañones Amstrong de 37 mm
    2 tubos lanza-torpedos Whitehead de 450 mm
  • Propulsión: 2 máquinas alternativas de triple expansión a vapor. En 1912 fue cambiada su propulsión de vapor por ocho quemadores de combustible líquido Babcock & Wilcox.
  • Potencia: 3,400 CV
  • Velocidad máxima: 18 nudos
  • Velocidad de crucero: 15 nudos
  • Capacidad: 400 toneladas de combustible líquido
  • Autonomía: desconocida.
  • Tripulación: 200 tripulantes.

El acorazado “Anáhuac” (ex-Marechal Deodoro) fue un pre-dreadnought botado en 1898 en Francia que sirvió en la Marina de Guerra del Brasil bajo el nombre de “Marechal Deodoro” hasta 1924, año en que fue vendido a la Armada de México y renombrado “Anáhuac”.

Construido en el astillero Forges et Chantiers de la Mediterranée de La Seyne en Toulón, Francia, fue solicitado en 1895, botado a principios de 1898 y asignado el 20 de junio del mismo año.

Originalmente clasificado por la marina brasileña como Acorazado de Escuadra («Encouraçado da Escuadra»), fue cabeza de su clase “Marechal Deodoro”, teniendo como gemelo a otro navío de nombre “Marechal Floriano”, botado en Junio de 1899.

Sin embargo, con la aparición del HMS Dreadnought en 1906 y el posterior desarrollo de buques de guerra de mayores dimensiones y capacidad de artillería naval, el “Deodoro” y el “Floriano” fueron reclasificados como Acorazados de Defensa Costera (Encouraçado da Defensa Costera).

Concebidos al final del siglo XIX, los buques acorazados pre-Dreadnought de defensa costera se basaban en el concepto de, básicamente, convertirse en baterías flotantes que sacrificaba sus prestaciones oceánicas para poder realizar maniobras de patrulla cerca de la costa, o bien, para el bombardeo y asalto de puertos enemigos.

Este tipo de buques de guerra portaban una batería principal de cañones de muy grueso calibre en torretas apoyada por una o varias baterías secundarias más ligeras en ambas bandas.

Si bien los grandes acorazados de las mayores de las flotas del mundo usaban los cañones principales de calibres que rondaban de 280 a 330 mm, los pre-dreadnought de diseños alemanes y franceses utilizaban a menudo piezas principales de calibre 240 mm.

Los pre-Dreadnought de finales del siglo XIX también portaban una o más baterías secundarias. Éstas consistían normalmente en pequeños cañones, normalmente de 120 a 152 mm, aunque podían oscilar hasta los 230 mm. Normalmente, estos cañones eran de tiro rápido y empleaban distintas innovaciones para conseguir una mayor cadencia de disparos.

La batería secundaria podía estar dispuesta de distintas maneras, algunas veces en torretas, otras en posiciones fijas en casamatas blindadas a lo largo del casco, o en posiciones sin blindaje sobre la cubierta.

Su propulsión corría a cargo de máquinas de vapor de triple expansión alimentadas con carbón que, en el caso del “Anáhuac”, le permitían desarrollar la, para la época, nada despreciable velocidad de 15 nudos.

En comparación con el primer acorazado oceánico de la marina de los Estados Unidos, el USS Texas (botado en 1895), ambos buques desplazaban prácticamente el mismo tonelaje y sus dimensiones eran razonablemente similares; el cinturón de blindaje del “Deodoro” era 45 milímetros más grueso, pero mientras el acorazado estadounidense montaba como armamento principal dos cañones de 305 mm, los del buque brasileño eran de 240 mm; además, la potencia desarrollada por la maquinaria del USS Texas era de 8,610 CV ante los 3,400 CV del “Deodoro”.

En México

En abril de 1924, tras 26 años de servicio, el “Marechal Deodoro” fue dado de baja en la marina brasileña y se preparó para su inminente venta a la Armada de México.

En efecto, México había estado buscando la forma de aumentar el número de buques de guerra de su armada después de la Revolución de 1910, sin recurrir a los excesivos gastos que originaría la compra y mantenimiento de grandes unidades de superficie como acorazados oceánicos o cruceros, que además no tendrían otra finalidad que el patrullaje de las costas al carecer el país en ese momento de enemigos externos.

Así, la Armada de México decidió la compra del buque de defensa costera brasileño “Marechal Deodoro”; una comisión de la armada mexicana viajó al Brasil para reconocer el buque, quedando sorprendidos los marinos mexicanos por las excelentes condiciones en que encontraron al acorazado, tanto en su estructura, las óptimas condiciones de su artillería y maquinaria, merced al esmerado cuidado que durante 26 años de servicio le había dado la marina brasileña.

El buque fue finalmente comprado por la simbólica cifra de ocho mil reales y renombrado oficialmente Acorazado “Anáhuac”. Arribó a fines de noviembre de 1924 al puerto oaxaqueño de Salina Cruz, y posteriormente cruzó de nueva cuenta al Golfo vía el canal de Panamá, pasando a formar parte de la Escuadrilla del Golfo, en compañía de los viejos cañoneros “Nicolás Bravo” y “Agua Prieta” y del moderno guardacostas “Covarrubias”.

El “Anáhuac” fue inmediatamente denominado buque insignia de la Armada de México.

En 1925 el “Anáhuac” fue enviado a Nueva Orléans, Estados Unidos, en donde fondeó el 1 de Mayo para someterse diversas reparaciones menores en el casco, puesta a punto de su artillería principal y telémetro, y una profunda inspección de sus máquinas, por lo que, a pesar de su edad, el venerable navío consiguió volver a surcar los mares a su velocidad original máxima operativa de 15 nudos.

En diciembre de 1925, el acorazado “Anáhuac” se encontraba de regreso al puerto de Veracruz para reintegrarse en la fuerza naval de la marina mexicana.

El proceso de los comodoros

Para el día en que dio inicio la rebelión del Ejército Renovador, conocida como Rebelión Escobarista de 1929, el Jefe del Departamento de Marina y máximo representante de la institución era el Comodoro Hiram Hernández; asimismo, en el puerto de Veracruz el también Comodoro Arturo F. Lapham era Jefe de la Escuadrilla del Golfo, que estaba formada por los siguientes buques:

  • Cañonero “Nicolás Bravo”, bajo el mando del Capitán de Navío Luis Schaufelberger Alatorre.
  • Cañonero “Agua Prieta”, comandado por el Capitán de Navío Guillermo León Tagle.
  • Guardacostas “Covarrubias”, con el Teniente de Navío Luis G. Esperón al mando.
  • Acorazado “Anáhuac”, buque insignia del Jefe de la Escuadrilla, Comodoro Arturo Lapham y comandado por el Capitán de Navío Rafael Izaguirre.

A primera hora de la mañana del 3 de marzo de 1929, el Comodoro Arturo Lapham fue avisado de que el Gobernador de Veracruz, Coronel Adalberto Tejada, había salido de la plaza por haberse enterado de un movimiento rebelde en Perote.

Como respuesta, el comodoro dio la orden de discutir la situación con los comandantes que estuvieran presentes.

Se presentaron en el malecón los capitanes de navío Rafael Izaguirre y Luis Schaufelberger; el capitán de Fragata Mario Rodríguez Malpica, quien informó de la situación al comodoro José de la Llave, Director de la Escuela Naval, al comodoro Teodoro Madariaga, Subinspector General de Máquinas del litoral, y al comodoro José María Miranda, Director del Arsenal Nacional.

Para esos momentos, llegaba en avión a Veracruz el Comodoro Hiram Hernández para visitar a su familia; más tarde, ya estando en la estación del tren de Tejería, fue apresado por el coronel Justo Hinostrosa Lugo y por el capitán Julio Ballesteros, para obligarlo a conferenciar con el General Jesús María Aguirre.

Éste informó al comodoro que se había sublevado en contra del gobierno impuesto por Calles. La reacción del marino fue darle su aprobación en todo y fingir haberse adherido al Movimiento, pues, según él, recordaba que los buques surtos en el puerto estaban en mal estado (que no era del todo verdad) y las provisiones se encontraban en el Arsenal Nacional.

A sabiendas de la situación que se estaba gestando, el capitán Luis Schaufelberger, tomando el nombre del Comandante de la Escuadrilla, se comunicó con el puerto de Tampico para enviar el siguiente mensaje a la capital:

“Suplica el C. Comodoro Jefe de la Escuadrilla que hagan favor de preguntar a México a la Secretaría de Guerra qué cosa es lo que sucede con las fuerzas de la Guarnición de la Plaza que impide haya comunicación para los buques de guerra deteniendo a los Oficiales y Marinería e impidiéndoles embarcarse en sus barcos, favor de preguntar esto con carácter de urgente”

El comandante Lapham, por su parte, ordenó a la tripulación de su escuadrilla que no debían obedecer órdenes de ningún superior que no fuera él, ya que el Jefe del Departamento había sido apresado por Aguirre.

Pero el comodoro no contaba con que algunas horas después llegaría al malecón el propio Hiram Hernández acompañado de Manuel Escudero, José de la Llave y Adán Cuéllar para abordar los buques, pero, como causaban sospecha, dudaron ir por ellos; por eso Hernández tuvo que repetir la orden.

Por fin los recogieron en una lancha y se reunieron en el acorazado “Anáhuac” para resolver su situación.

Terminada la reunión en el acorazado, Hernández e Izaguirre fueron inmediatamente al “Agua Prieta” para hablar con su Comandante, el capitán Guillermo León Tagle, pero éste no los recibió porque tenía sospechas con respecto a su actuación, por lo que tuvieron que regresar al “Anáhuac”.

Ya a bordo del buque insignia, el capitán Rodríguez Malpica, segundo comandante del “Agua Prieta”, llevó el telegrama con el que se respondía al que había mandado el Comandante Schaufelberger horas antes, y decía:

“Comodoro Jefe de la Escuadrilla Golfo – A bordo del cañonero “Nicolás Bravo”. Secretaría Marina.

Tiene conocimiento esta Secretaría que fuerzas de Guarnición esa Plaza encuéntranse en actitud sospechosa. Como medida precautoria he de merecerle ordenar a barcos de guerra en esa abran de la Bahía y esperen órdenes. P. O. del Gral. de Div. Secretario. El Gral. Brig. Subsecretario. Abundio Gómez”

La orden era clara: “abrirse de bahía”. En ese momento se izó una señal en el “Anáhuac” para que los comandantes asistieran a entrevistarse.

Ahí Hernández les expuso la situación. Les expresó que había sido capturado en Tejería, llevado con Aguirre e invitado a desconocer al gobierno por estar inconformes con las maniobras políticas llevadas a cabo. Continuó diciéndoles que él aceptó y que confiaran en él y en sus antecedentes, y que quien no estuviera de acuerdo podía retirarse a su casa y gozar de plenas garantías.

Todos estuvieron de acuerdo, excepto el capitán Schaufelberger, quien manifestó que no estaba conforme con la actitud y no aceptó unirse al Movimiento.

Algunos trataron de persuadirlo, pero no lo lograron; por ello, fue sustituido en el mando del “Nicolás Bravo” por el capitán David Fernández Padilla.

Terminada la junta, los marinos acordaron conferenciar con Aguirre en la Escuela Naval a las 19:00 horas, justo como el general los había citado.

En esta reunión de la Escuela Naval, se creó y firmó un documento dirigido a las fuerzas del Ejército y Armada Nacionales, en el cual:

«… se condenaba a la convención partidista del PNR en Querétaro por creerla una maniobra de Plutarco Elías Calles para seguir dirigiendo y dictando a la República. También calificaban a la presidencia provisional de Emilio Portes Gil de falsa y lo tachaban a él mismo de ser una ‘piltrafa humana’ a las órdenes del General Calles; además condenaban al gobierno de haber pisoteado el ‘Sufragio Efectivo’, bandera de la Revolución, y de querer imponer un nuevo presidente. Por todo ello, desplegaron un llamamiento a las fuerzas armadas y al pueblo para derrocar a los que denominaron ‘tránsfugas’ y ‘tiranuelos’».

Firmaron el documento casi todos los comandantes navales de Veracruz e inmediatamente se mandaron a alistar los buques para zarpar lo más pronto posible rumbo a Tampico, con una treta muy bien pensada: alejarse de los rebeldes.

Por su parte, el Capitán de Puerto, Francisco de la Cabada y Campos, permaneció leal al gobierno y cerró la capitanía para que no fuese confundida su actitud.

Pasaron un par de días en los que se aprovisionó y se reparó a los buques.

El día cinco de marzo a las 23:45 horas, salieron rumbo al puerto de Tampico los buques de la Escuadrilla junto con el vapor nacional “Dos equis” con la «…treta de ir rumbo a Soto La Marina a apoyar al General Escobar…».

Se quedaron en Veracruz los señores José de la Llave, Manuel Escudero y Antonio Ortega y Medina, porque fueron considerados adeptos a Aguirre.

En el camino, Hernández informó a su tripulación que no eran rebeldes y que se dirigirían a la Isla de Lobos y luego a Tampico.

El siete de marzo, a las seis horas, empezaron a entrar al puerto los barcos de la Armada Nacional.

El primero en entrar fue el acorazado “Anáhuac”, después el “Nicolás Bravo”, luego el “Covarrubias”, “Dos Equis”, y el último el guardacostas “Tampico”. El “Agua Prieta”, al no haberse unido al Movimiento, permaneció en Veracruz.

Fueron recibidos por el General José Benignos, comandante de la guarnición; a bordo de los barcos llegaron los comodoros Hiram Hernández, Arturo Lapham, Teodoro Madariaga y los capitanes Rafael Izaguirre, Guillermo León Tagle, José María Miranda, Luis G. Esperón y José J. Pérez, treinta oficiales y trescientos marineros.

Para esos momentos en que el ardid ya había sido puesto en práctica, Plutarco Elías Calles, su hermano Arturo Elías y el subjefe del Departamento de Marina, Contralmirante Othón Pompeyo Blanco, ya se habían enterado, por medio del mayor médico cirujano José de Jesús Martínez Carrillo, del Capitán Luis Schaufelberger, del contramaestre Román Blanco y de los tenientes Daniel Cruz Díaz y Zeferino Ramírez, de que los marinos eran rebeldes, por lo que su actuación empezó a suscitar sospechas.

El seis de marzo, una vez recuperada por el coronel José W. Cervantes la plaza de Veracruz, como se expuso con anterioridad, los marinos recibieron órdenes directas de la presidencia de que se presentaran en ese puerto.

También se les avisó que se había sustituido a Hiram Hernández por el comodoro Luis Hurtado de Mendoza como Jefe del Departamento de Marina.

El día 10 de marzo regresó la Escuadrilla a Veracruz para incorporarse cada elemento a su comisión: el guardacostas “Covarrubias” fue enviado al sur; el “Anáhuac” y el “Nicolás Bravo”, hacia Sonora, vía el canal de Panamá, para que ayudasen a batir a los sublevados.


 

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